
Porque el verdadero punto dĂ©bil de la mujer no está en el amor, en el fĂsico ni en las emociones. Está en la carga de no poder mostrarse dĂ©bil. Pero tambiĂ©n ahĂ, paradĂłjicamente, está su mayor fortaleza: en seguir adelante, incluso cuando nadie ve el esfuerzo detrás de su sonrisa.

